La realidad económica de Arequipa presenta una contradicción evidente entre su vocación productiva y su desempeño macroeconómico. Según el análisis del economista Germán Chávez, publicado por Arequipa Misti Press, la región ha experimentado un estancamiento en su crecimiento económico desde el año 2022. Esta situación persiste a pesar de contar con una cartera significativa de proyectos mineros que, teóricamente, deberían impulsar la actividad industrial y generar divisas para el sur del país.
La afirmación del especialista destaca la brecha entre el potencial extractivo de la región y los resultados tangibles en términos de desarrollo económico local. La presencia de buenos proyectos mineros no se ha traducido, hasta la fecha, en un repunte sostenido del PIB regional ni en una mejora proporcional de las indicadores de bienestar, lo que plantea interrogantes sobre la gestión de los recursos y la efectividad de las políticas de descentralización económica, como publicó este diario en Gobierno Regional de Arequipa adeuda S/8 millones a proveedores por emergencias .
Este diagnóstico refuerza la necesidad de revisar los mecanismos de vinculación entre la minería y la economía local. Para el sur peruano, especialmente para Arequipa como cabecera regional, es crucial que la riqueza subterránea se convierta en un motor de desarrollo real y no quede como una promesa incumplida, dado que la presión por mejorar los indicadores sociales y económicos sigue siendo una prioridad para las autoridades regionales y municipales.