Los caficultores de la zona de Alto Inambari, en la provincia de Carabaya (Puno), han logrado un reconocimiento internacional por la calidad de su producto. Sin embargo, este logro se ve opacado por una realidad local marcada por la precariedad: las vías de acceso son insuficientes y el abastecimiento de agua para riego y consumo sigue siendo un problema crítico.
Según reportes de La Decana Radio Juliaca, estos productores enfrentan dificultades reales que limitan su capacidad productiva. A pesar de los premios obtenidos en el exterior, la infraestructura local no acompaña el esfuerzo de los agricultores, lo que dificulta la logística y la sostenibilidad de sus cultivos.
La situación resalta la brecha entre el potencial agroexportador del sur peruano y las condiciones básicas que aún deben mejorar los pequeños productores. Sin inversiones en caminos y sistemas hídricos, el reconocimiento internacional no se traduce automáticamente en bienestar económico para las comunidades de Alto Inambari.