La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno 'El Niño' (ENFEN) ha confirmado que mantiene el estado de "Alerta de El Niño Costero" debido a la persistencia de condiciones cálidas anómalas en las aguas del mar peruano. Este viernes, los expertos técnicos detallaron que se prevé que este evento climático continúe afectando al litoral nacional hasta abril de 2027 y no descartan una magnitud extraordinaria hacia finales de 2026.
Probabilidades de intensidad crítica
Según el último informe técnico publicado por la entidad, existe un escenario complejo para los próximos meses. En la región Niño 1+2, que abarca las aguas frente a la costa norte y centro del Perú, se estima una probabilidad del 38 % de que el evento sea fuerte y un 33 % de que alcance niveles extraordinarios durante el verano de 2026-2027. Las opciones para un Niño moderado o débil son menores, situándose en 23 % y 6 %, respectivamente.
"Es más probable que el evento continúe de magnitud fuerte; sin embargo, no se descarta la magnitud extraordinaria hacia finales de 2026", señala el informe oficial del ENFEN sobre las proyecciones climáticas para el litoral nacional.
Impactos en la pesca y precipitaciones
El calentamiento del mar ya está generando alteraciones significativas en la biología pesquera. Se prevé que la anchoveta se replegue hacia zonas más profundas, lo que incrementa el gasto de sus reservas energéticas. Paralelamente, las aguas cálidas favorecerán la entrada de especies ecuatoriales y oceánicas como pez sierra, ayamarca, samasa, atún aleta amarilla y tiburones.
Para el trimestre julio-septiembre 2026, se espera que las temperaturas del aire permanezcan muy por encima de lo habitual en toda la franja costera. En cuanto a las lluvias, la costa norte podría experimentar precipitaciones superiores a lo normal con episodios localizados, mientras que los caudales de los ríos de la vertiente del Pacífico se mantendrían en rangos normales por el momento.
Llamado a la preparación
Ante este escenario, el ENFEN ha hecho un llamado directo a las autoridades y responsables de la gestión pública para intensificar las labores de preparación antes de que inicie oficialmente la temporada de lluvias en septiembre. Se recomienda tomar decisiones basadas en los avisos meteorológicos vigentes para reducir riesgos de desastres.