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Galarreta y Miky Torres en conflicto por cuotas de poder

Galarreta y Miky Torres en conflicto por cuotas de poder

Tensión entre Ejecutivo y Legislativo; Gálvez defiende rol fiscal contra extorsión.

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La dinámica política en el Perú actual se caracteriza por una creciente tensión entre las figuras del Ejecutivo y el Legislativo. Lucho Galarreta, cabeza del Poder Ejecutivo, y Miguel Torres (Miky Torres), presidente de la Cámara de Diputados, han entrado en un conflicto abierto que busca definir cuotas de poder dentro del gobierno. Esta rivalidad ha trascendido lo verbal para manifestarse en actos públicos disruptivos durante las sesiones parlamentarias.

Interrupción y disputa por el control

El enfrentamiento se hizo evidente durante la presentación de Luis Galarreta en la Cámara de Diputados. Mientras el titular del Ejecutivo exponía su política de gobierno, Miky Torres ordenó al canal oficial del Congreso interrumpir la transmisión para invadir la pantalla con un mensaje propio. Esta acción buscaba contrarrestar lo que Torres acusa ser una ocupación exclusiva de los cargos ejecutivos por parte de Galarreta, sin compartir las decisiones ni el poder real del Estado.

La fuente periodística describe esta situación como una "guerra fraticida" entre dos facciones. La rivalidad se compara con conflictos históricos de sucesión, sugiriendo que la ambición de mando de ambos vicepresidentes electos está desatándose a medida que asumen responsabilidades. Se observa un intento por parte del bloque legislativo de imponer su narrativa sobre la del ejecutivo en el espacio público, más detalles en Punto Veraz.

El Fiscal Gálvez y la responsabilidad policial

En paralelo, se ha generado controversia dentro del Ministerio Público. El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, salió al frente para limpiar la imagen de su institución ante las críticas recibidas por parte de la Policía Nacional del Perú (PNP) y algunos diputados. La discusión gira en torno a la lucha contra el sicariato y la extorsión.

Gálvez afirmó que la Fiscalía "no realiza ese tipo de actividades operativo-chambas", refiriéndose a las labores de persecución directa al delito. Según su lógica, es responsabilidad exclusiva de los policías de a pie corretear y perseguir directamente a los sicarios. Esta postura representa un giro respecto a lo expresado previamente por la exfiscal Delia Espinoza, quien advertía que dejar las pesquisas preliminares en manos de una entidad militarizada como la PNP podía poner las investigaciones "en bandeja de plata" para intereses políticos, como informó Agencia Andina.

Mientras Gálvez insiste en este reparto de funciones y promueve su proyecto para reformar el Ministerio Público, se mantiene un debate sobre quién debe garantizar la legalidad y objetividad en las pesquisas. La fuente señala que esta situación deja a los delincuentes beneficiados por la falta de claridad institucional.

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