En las comunidades andinas, donde el respeto por la tierra es tan profundo como nuestras tradiciones ancestrales, comprender los riesgos que acechan no solo es una medida de seguridad, sino un acto de cuidado colectivo. Este viernes 14 de agosto, a las 3:00 p.m., Perú se detendrá en sus pasos para realizar el segundo Simulacro Nacional Multipeligro del año 2026. Esta iniciativa, coordinada por la Subdirección de Preparación y Respuesta ante Desastres (SIPRED) del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), busca poner a prueba nuestra capacidad de respuesta inmediata frente a amenazas naturales.
La realidad de nuestras viviendas
Más allá de los protocolos oficiales, existe una preocupación latente en el corazón de muchas familias peruanas: la vulnerabilidad estructural de las viviendas informales. Las alertas recientes han enfatizado que ante sismos de gran intensidad, estas construcciones, a menudo erigidas con materiales precarios y sin planificación urbana adecuada, representan un riesgo significativo para la vida humana.
En regiones como Callao, Lima Metropolitana y otras zonas costeras o andinas propensas a la actividad sísmica, la densidad poblacional en asentamientos humanos marginales exige una atención especial. La subdirectora de Preparación del INDECI ha reiterado que el simulacro no es solo un ejercicio teórico, sino una herramienta vital para identificar puntos críticos donde las respuestas comunitarias pueden salvar vidas.
La participación ciudadana voluntaria en este simulacro abarcará 18 departamentos. Esta cifra representa a gran parte del territorio nacional, reflejando la necesidad de crear una cultura de prevención homogénea que cruce fronteras regionales y unifique esfuerzos desde el sur hasta la selva norte.
Un llamado a la comunidad andina
Nuestra identidad andina nos enseña que la supervivencia depende del trabajo mancomunado. El simulacro invita a cada familia, escuela e institución pública a revisar sus planes de emergencia. En las zonas rurales y periurbanas, donde el acceso a servicios básicos puede ser limitado, la preparación previa es la mejor defensa contra los desastres.
Es crucial recordar que un sismo no avisa. La alerta sísmica o la primera sacudida deben activar instintos de protección entrenados. El INDECI recomienda mantener kits de emergencia accesibles y rutas de evacuación despejadas, especialmente en barrios con calles estrechas y estructuras inestables.
"La resiliencia no se construye solo con cemento, sino con conocimiento compartido y voluntad comunitaria ante las adversidades que la naturaleza nos presenta."
A través de esta jornada simulada, buscamos fortalecer el tejido social. Cuando ocurre una emergencia real, los vecinos son a menudo los primeros respondientes. Por ello, conocer cómo actuar ante un sismo, tsunamis o erupciones volcánicas es responsabilidad de todos.