La presidenta Keiko Fujimori se mantiene alejada de los focos mediáticos en medio de una creciente crisis por inseguridad que afecta al país. Según el material disponible, la mandataria no registra ningún evento ni declaraciones oficiales desde el domingo pasado, manteniéndose fuera del ojo público tras la tragedia reciente que ha impactado a Perú.
Controversia sobre el operativo policial en Trujillo
Su gabinete enfrenta un desafío significativo para recuperar la confianza de la opinión pública. Esta situación surge tras la controversia generada por la supuesta captura de los responsables de lo que se identificó como un falso operativo y secuestro en Trujillo. La tensión aumentó cuando Fujimori emitió un pronunciamiento a través de una publicación en su cuenta de Twitter, expresando pesar por las muertes ocurridas en esa ciudad.
No obstante, el mensaje oficial fue recibido con descontento generalizado. En dicha red social, la presidenta felicitó a la Policía Nacional del Perú (PNP) por el supuesto «rescate» de un empresario. Sin embargo, tanto la comunidad local como los informes disponibles contradicen esta afirmación, indicando que la familia del afectado tuvo que pagar un rescate para lograr su liberación.
Silencio oficial y defensa parlamentaria
Desde el momento en que se publicaron estas críticas, no ha habido nuevos pronunciamientos oficiales ni contenido publicado por Fujimori en sus redes sociales. Esta ausencia de comunicación directa ha llevado a los senadores y diputados de su bancada a salir en su defensa pública, como publicó este diario en Keiko Fujimori pide esperar al 2027 y atribuye crisis económica heredada.
Actualmente, estos legisladores están solicitando la aprobación urgente de las facultades legislativas para el gobierno. A pesar de este movimiento político desde el Congreso, no se han registrado imágenes ni evidencias visuales de Keiko Fujimori trabajando o participando activamente en esta coyuntura crítica. La situación ha generado especulaciones sobre si la estrategia adoptada por la mandataria consiste en mantenerse invisible durante los momentos más álgidos de la crisis.