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Puno: Segunda vuelta se intensifica con recelos y alianzas estratégicas
En el sur peruano, los candidatos evitan el debate directo mientras sus equipos reconfiguran lealtades; la ciudadanía queda al margen de las propuestas concretas.
La contienda electoral en Puno entra en una fase crítica con la segunda vuelta a la vista. El clima político se ha enrarecido, marcado por una serie de ataques cruzados y movidas de última hora que definen el tablero regional. En lugar de priorizar la claridad programática, las campañas han relegado a un segundo plano la presentación detallada de sus planes de gobierno, dejando en el aire las propuestas concretas para la región.
La dinámica de la campaña se caracteriza por la evasión del enfrentamiento directo. Ambos precandidatos optan por evitar entrevistas conjuntas y confrontaciones cara a cara, prefiriendo una estrategia de desgaste indirecto. Esta táctica ha facilitado cambios de bando y reconfiguración de alianzas internas, donde las lealtades políticas parecen más fluidas que los compromisos ideológicos, como contamos en Puno: Segunda vuelta se calienta con disputas; Lambayeque enfrenta dengue.
El resultado de esta postura es un vacío en la participación ciudadana. Sin espacios abiertos de diálogo ni debates públicos sustantivos, la población puneña queda excluida del proceso de definición de las agendas regionales. La falta de transparencia en las propuestas y el silencio estratégico de los candidatos generan incertidumbre sobre cómo se abordarán los desafíos locales tras las elecciones.