El partido entre Inglaterra y Noruega por los cuartos de final del Mundial 2026 vivió un momento decisivo cuando el árbitro francés Clement Turpin anuló una pena máxima que inicialmente había sancionado a favor de la selección inglesa. La jugada ocurrió durante un instante crucial en el encuentro, donde Inglaterra buscaba ampliar su ventaja sobre el equipo escandinavo.
La revisión del VAR cambia el rumbo
Inicialmente, Turpin señaló una infracción tras observar que Djed Spence cayó dentro del área después de sentir contacto con Oscar Bobb. Sin embargo, la intervención del Video Assistant Referee (VAR) fue determinante para rectificar esta primera impresión. Las repeticiones mostraron en detalle cómo el futbolista inglés adelantó su pierna buscando generar el contacto, mientras que la acción del jugador noruego no presentaba las condiciones suficientes para ser considerada una falta.
Decisión técnica y contexto del partido
Tras observar las imágenes en el monitor, Turpin corrigió su decisión inicial y anuló el penal. Esta corrección permitió que el encuentro continuara sin la sanción de penalti para Inglaterra, quienes ya se encontraban ganando 2-1 gracias a un gol anotado por Jude Bellingham tras un mal rebote del portero noruego, Nyland.
La decisión final del árbitro francés mantuvo el marcador favorable al equipo inglés en ese momento específico de la jugada. La precisión técnica aplicada mediante la revisión audiovisual subraya la importancia que las tecnologías modernas tienen en la definición de situaciones ambiguas dentro del campo de juego durante los grandes torneos internacionales.