La ciudad de Arequipa se encuentra en estado de alerta ante la confluencia de factores climáticos y logísticos que afectan la movilidad y el abastecimiento. Las lluvias intensas han provocado la formación de huaicos, los cuales colman las calles y dificultan el tránsito vehicular en diversas zonas de la urbe.
Paralelamente, la capital regional enfrenta una persistente escasez de combustible. La falta de gasolina y diésel complica la operación del transporte público y privado, sumando una capa de dificultad a la situación ya complicada por las inclemencias del tiempo.