La principal arteria comercial del sur peruano enfrenta una grave crisis logística tras el colapso de la carretera Atico-Ocoña. Las fuertes precipitaciones han provocado huaicos que han interrumpido el tránsito, generando un impacto económico estimado en S/100 millones y dejando sin acceso a numerosos productos de primera necesidad para la población arequipeña.
La situación crítica se debe a que la vía bloqueada es fundamental para el abastecimiento de alimentos. Con la ruta cortada, las mercaderías esenciales permanecen varadas, lo que amenaza la seguridad alimentaria y eleva los costos de distribución en una región que depende de estas conexiones terrestres para su economía local.
Las autoridades y el sector privado deben priorizar la reapertura inmediata de este corredor vial. La paralización no solo detiene el flujo de mercancías, sino que expone la vulnerabilidad de la infraestructura regional ante fenómenos climáticos extremos, requiriendo una respuesta ágil para mitigar los perjuicios a productores y consumidores.