La familia del menor de 15 años, quien perdió la vida en Inglaterra el pasado 19 de enero, ha elevado su voz para exigir a las autoridades competentes una mayor celeridad en la investigación del homicidio. Ante la dolorosa pérdida, los familiares se han organizado para presionar por una resolución pronta del caso, destacando la necesidad de que la justicia no se dilate más en este proceso que ha marcado a su clan.
Denuncia de retrasos judiciales
En el centro de la exigencia familiar se encuentra la abuela de la víctima, quien ha sido la principal vocera de este reclamo. A través de sus declaraciones, la mujer ha puesto sobre la mesa la frustración que genera la lentitud administrativa y legal. Ha denunciado explícitamente el retraso en el desarrollo del proceso y la constante postergación de las diligencias judiciales que deberían avanzar para esclarecer los hechos.
Para la abuela, cada día que pasa sin avances concretos en la investigación representa una nueva herida en el duelo. Su denuncia no solo busca justicia para su nieto, sino también transparencia en el manejo del caso por parte de las instituciones encargadas de mantener el orden y la seguridad en la región donde ocurrió el crimen, tal como señaló Familia denuncia compra de justicia en caso Guardamino.
El reclamo por la verdad
El caso ha generado un profundo impacto en el entorno cercano del menor, quienes ven en la rapidez de las acciones estatales la única vía para encontrar respuestas. La postergación de las diligencias ha sido señalada como un obstáculo mayor, dificultando la recolección de pruebas y el esclarecimiento de los móviles del ataque.
Los familiares continúan en espera de que las autoridades tomen cartas en el asunto con la urgencia que el caso requiere. Su mensaje es claro: la justicia debe ser pronta y efectiva, evitando que la burocracia se convierta en un muro infranqueable para quienes buscan la verdad sobre la muerte de su ser querido, indicó Agencia Andina.